13 de enero de 2011

Amigas hay pocas, pero ellas son tan grandes que no dejan espacio en mi vida para preguntarme el porque no hay más.

La amistad es bastante relativa, es cierto. Porque tiene varias caras. La de el amigo cuando tienes problemas, la del amigo cuando tiene problemas y la del amigo cuando no existen problemas.
Cierto día una amiga me dijo que no estaba bien, que sentía que nada en el mundo era para ella, que sobraba en el grupo, y que pensaba que todos se reían de ella. Mi contestación no fue la mejor contestación que se puede hacer, evidentemente. Pero hay una cosa que me llamo la atención. Cuando acabe de explicarle lo que pensaba de eso, se acerco a mi y me dio un abrazo. Y me dijo al oído: Te aseguro que cuando tu estés mal, lo veré en tu cara y te demostrare lo importante que eres para mi y para el mundo. Si tu no existieras, te aseguro que yo ahora tampoco estaría aquí. En ese momento una lagrima tras otra inundaron mi mirada. Aun recuerdo el calor que me infunde su mirada desde aquel día. Puedo irme tranquila, ya se lo que es una amiga. Conozco sus palabras, sus gestos y sus intenciones. Conozco su armario, su casa y su cama. Pero lo más importante conozco la razón por la cual la quiero. O mejor dicho por la cual las quiero. 

2 comentarios:

  1. Carmeeeeeeeeeeeeeeeeen19 de enero de 2011 a las 23:45

    Ocheeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee,gracias :)
    Mas bonico,uuuuuuuuuuuuuuuuuuh, te quiero musho gorda y tu eso lo sabeee.
    Y si tu quiere que te diga eso al oido , te lo digo una y un millon de veces si ha ce falta!

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ser consecuente...