A través del cristal empañado e visto nevar, llover, salir y esconderse al sol dos veces al día. He visto guerras, luchas peleas, besos, amor y muchos sentimientos, todos demasiado complicados para explicar. Lo que más me llamo la atención fueron unos hombres y mujeres pequeños y frágiles, con pañales y chupes. Al principio,todos se arrastraban por el suelo, riendo y llorando sin ton ni son. Jugando a ser felices cada instante, parecían no ver lo malo, no darse cuenta. Conforme iban creciendo, los juegos eran menos frecuentes, los pasos mas decididos y las sonisas mas escasas. Empezaban a llorar de rabia, coraje. A entender los problemas y a sufrir con ellos... Aquellos pequeños, creo recordar que se llamaban niños perdieron aquel don de la ingenuidad y la inocencia, y pasaron a ser aburridos adultos. Crecer esta bien, las nuevas experiencias, pero debemos conservar el don y el corazón de un niño.

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