12 de enero de 2011

Soy valiente, y un día lo seran mis hijos.

-Rápido, entra.
+¿Qué hacemos?
-Escondernos.
+¿De qué ?
-Del peligro, de lo malos. Los miedos aguardan fuera esperando cualquier despiste para ganarte, derrotarte y hacerte correr. No hace falta huir, solo esconderse aqui hasta que todo pase. La tormenta se calmará, los mares apaciguaran y volveremos cuando todo este justo como deseamos.
+No necesito esconderme, ni correr, ni huir. He aprendido a afrontar los miedos, las dificultades y la pruebas que te pone la vida. Me lo a enseñado mi madre, a ella se lo enseño mi abuela, a ella mi bisabuela y asi sucesivamente. Desde que nací, las cosas han ido poniéndose difíciles poco a poco. Cuando era niña el saber superar el rechazo por las que mandan fue terrible, mi madre me repitió muchas veces que las amigas son las que te anteponen a ellas mismas. En la adolescencia, el miedo al ridículo, la vergüenza. Mi madre me repitio dia tras día que hay que ser uno mismo, no importa lo que piensen los demás. La juventud, cuando las relaciones iban mal, me dijo mas de una vez que el amor de un joven es fugaz lo mismo viene que se va. Ahora ya no la tengo para aconsejarme, se marchó. Pero tengo una cosa clara, ella me la explico, hay que  luchar asta desfallecer por lo que te importa, superar los miedos, mis miedos, los de mis amigos, mi novio, mi familia y algún día los de mis hijos. No permitire que me superen, soy valiente.

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